viernes 20 de noviembre de 2009

Mirá, mirá, dale, mirá Juana, mirá para allá, ¿no lo entendés?, mirá mejor, no hay mucho que entender pero sí mucho que aprehender, ¡qué aprender!, te basta con cerrar los ojos y recordar cuando eras joven y brillabas como el sol, dale, mirá, hay un bosque más allá, un bosque de techos amarillos y puertas negras numeradas, una selva, y vos todavía sin mirar, Juana, sé que apenas podés abrir los ojos, tan pendiente estás de los demás pero intentálo, dale, desacelerá tus horas, mirá, mirá, tensión y relajamiento, aplastamiento (de las gotas), ¿seguís despierta?

viernes 2 de octubre de 2009

Divagues sistemáticos informáticos y contables.

Dejar correr, correr sí, dejar tal vez (pero no con esa con-notación), dejar, (o tal vez sí), y para qué no dejar, si siempre se termina por dejar y buscar y no encontrar hasta sí encontrar y querer y dejar, andá a saber a cuál de todas esas cosas que se te ocurren me estoy refiriendo. ¿Por qué no a todas? Porque es imposible aprehenderlas, basta de hablar con generalidades, querida, me estás empezando a cansar.
Y es que todo es tan inflamable, y vos seguís escapándole a las convencionalidades, al relato desarrollado como-se-debe, principionudodesenlace, es tan tonto como dibujar estrellitas para ser un rock-star pero seguís ahí, desequilibrándote en el cordón de la vereda y buscando alguna flor de las que no se cambian por dinero.
Qué manera de llenar un papel con espejitos de colores, cómo te molesta cuando alguien más lo hace aunque, sabés, te produce un placer estético que en el fondo perseguís. ¿Perseguís? No dejás correr, no volvamos a ese punto aunque la imagen sea dinámica y enérgica y más cualidades extrasensoriales.
Que no podés aprehender. Pero salí de acá.
Qué sé yo, está bueno cada tanto borrar todo y empezar otra vez.

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